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The Carbon Sink es una nueva herramienta desarrollada para medir la huella de carbono en el planeta de manera online. The Carbon Sink es una nueva herramienta desarrollada para medir la huella de carbono en el planeta de manera online.

Ciencia

The Carbon Sink presenta la primera tienda de medición y compensación de carbono de Latinoamérica

The Carbon Sink es una nueva herramienta desarrollada para medir la huella de carbono en el planeta de manera online.

The Carbon Sink es una plataforma web que nace con el propósito de democratizar la posibilidad de medir y compensar la huella de carbono en Latinoamérica. A través de Thecarbonsink.com se propone una calculadora online para medir la huella de carbono convirtiéndose en la primera tienda de compensación basada en proyectos de alto impacto de la región.

Al ingresar al sitio, las personas o las PyMEs podrán calcular el volumen de sus emisiones de CO2 del último año, con solo responder algunas preguntas sobre su actividad, dieta, estilo de vida y uso de recursos; en no más de 20 minutos. La calculadora devuelve el total de emisiones generadas en toneladas de CO2 equivalentes y muestra cómo se distribuyen por categoría. Y, lo más interesante, lo compara en relación a árboles talados y kilómetros recorridos en auto o avión.

Con esa información, los usuarios pueden acceder a la tienda y compensar su resultado adquiriendo el equivalente en proyectos de captura de carbono de la atmósfera ubicados en la región. The Carbon Sink ofrece la posibilidad de compensar las emisiones con proyectos forestales y de energías renovables ubicados en Argentina, Perú, Brasil, Chile, Uruguay y Colombia.

Somos el primer marketplace de medición y compensación de carbono de Latinoamérica, hecho para los latinoamericanos. Nuestro foco esta dado por la cercanía donde ofrecemos las opciones de compensación. En muy pocos pasos, las personas pueden calcular su huella de carbono, con una herramienta muy precisa desarrollada bajo los lineamientos del Protocolo GHG. Con ese resultado, pueden dirigirse a la tienda y elegir una opción para compensar. Actualmente ofrecemos dos alternativas: invertir en proyectos de pequeña escala, que generan reducciones de emisiones o capturas de carbono con impacto socio-ambiental local; o la posibilidad de adquirir bonos certificados de proyectos que hayan reducido emisiones o retirado carbono de la atmósfera. Todas las opciones se basan en protocolos de medición confiables y transparentes, certificados por los principales estándares internacionales de la industria, como The Gold Standard, Verra o Climate Action Reserve” explica Sebastián Fragni, Fundador de The Carbon Sink.

The Carbon Sink es una nueva herramienta desarrollada para medir la huella de carbono en el planeta de manera online.

Además, The Carbon Sink propone a las grandes empresas la posibilidad de personalizar la plataforma y calculadora con su marca y brindar una propuesta de acción climática muy innovadora. Así, les permite ofrecer a sus colaboradores o integrantes de la cadena de valor una solución para calcular sus emisiones y compensar su huella de carbono, desde una plataforma ágil y accesible, que brinda un certificado con aval internacional.

“La crisis climática es urgente y todos jugamos un rol para revertirla. Hoy es necesario reducir las emisiones hasta que la cuenta nos de cero. Estamos profundamente convencidos de que la acción individual hace al resultado global. Sabemos que el primer paso para mejorar es conocer, por eso creamos una plataforma que acerca a las personas la posibilidad de entender, reducir y neutralizar su huella de carbono, con una solución digital sencilla y autogestionada”, explica Sebastián Fragni. “Detrás de TheCarbonSink.com hay un grupo de empresas comprometidas con la acción climática, con larga experiencia en consultoría, medición y desarrollo de opciones de compensación de huella de carbono en la región. Con The Carbon Sink nos propusimos que estas propuestas -que existen hace tiempo- lleguen a más personas, para acelerar el desarrollo ambientalmente sostenible de nuestra región. Nos gusta decir que somos un sumidero de carbono al alcance de los latinoamericanos”, concluye Sebastián Fragni.

Ciencia

Bill Gates: ¿quiere revolucionar la industria del aire acondicionado?

El calor cada vez es más intenso y el gran Bill, está re caliente con el cambio climático.

El calor cada vez es más intendo y el gran Bill, está re caliente con el cambio climático.

El aire acondicionado tiene un enorme problema y, de hecho, ese problema va a protagonizar una de las grandes batallas de la primera mitad del siglo: mientras surgen regulaciones estatales para limitarlo por su «enorme» impacto climático, las tendencias dicen que el número de máquinas y la energía que dedicamos a la climatización no van a parar de crecer en las próximas décadas.

Bill Gates sabe que ahí (en el confort térmico de la población) se juega buena parte de la transición energética y, por eso, está intentando solucionarlo.

Pese a lo polémico que es todo lo que envuelve a la regulación del aire acondicionado, lo cierto es que en 2021 la población con aire acondicionado en casa no llegaban al 40%. Esto es interesante porque da buena cuenta de lo limitado que está aún el alcance mundial de los sistemas de climatización masivos y pone en perspectiva la idea de que, con ese alcance, ya representa el 4% de las emisiones de efecto invernadero.

Pero el mundo se calienta y los informes de instituciones como la Agencia Internacional de Energía (AIE), señalan que el uso de energía destinada a la refrigeración en edificios se ha duplicado desde el año 2000 y que, de aquí al año 2050, el mundo pasará de 3.600 millones de equipos de refrigeración en uso a 14.000 millones. La conclusión está clara: el mundo tiene calor y quiere vivir sin él (cueste lo que cueste).

«Una carrera brutal». Eso es precisamente lo que ha hecho que muchos gobiernos pongan en marcha iniciativas para reducir drásticamente los gases escondidos en neveras y aires acondicionados. La Unión Europea aprobó su propio reglamento en 2014 y busca una reducción del «78%». Eso, como decía la especialista del CSIC, Teresa Cuerdo, ha disparado «una carrera brutal por encontrar la forma más eficiente de climatizar los edificios y reducir las emisiones«. Con resultados desiguales, habría que decir.

¿Qué tiene que ver Bill Gates en todo esto? El magnate norteamericano, a través de su fondo Breahtrough Energy dedicado a acelerar la innovación en materia energética, acaba de invertir 20 millones de euros en una de las startups más prometedoras en esto de crear aires acondicionados de menor impacto climático: Blue Frontier.

Frente a los clorofluorocarbonos e hidroclorofluorocarburos tradicionales (que eran perjudiciales para la capa de ozono) y las alternativas actuales que tienen un impacto climático mayor, Blue Frontier está trabajando en un diseño que usa una solución salina como desecante líquido para la refrigeración. Eso le permite no solo utilizar hasta una quinta parte menos de las sustancias problemáticas, sino reducir la factura energética entre un 50 y un 90%.

¿Conseguiremos vencer al calor?. No tenemos en claro si Blue Frontier ha dado con la clave para reducir los enormes problemas climáticos del aire acondicionado, lo que sí tengo claro es que el sector no deja de moverse y, en los últimos años, la innovación está siendo brutal.

Fuente: Xataka

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Ciencia

Cómo son los «necrobots» creados con arañas muertas

Investigadores de USA trabajan en un proyecto que permite revitalizar las extremidades del insecto en cuestión.

Investigadores de USA trabajan en un proyecto que permite revitalizar las extremidades del insecto en cuestión.

Los investigadores que trabajan en robótica siempre nos están sorprendiendo con sus creaciones. Desde pequeños dispositivos con forma de cangrejo hasta enormes androides de 20 metros de altura. Ahora, un equipo de científicos de la Universidad Rice, en Estados Unidos, han convertido arañas muertas en robots.

La idea puede resultar un poco escalofriante para quienes no simpatizan con este tipo de artrópodos, pero interesante para todos aquellos interesados en descubrir cómo las características fisiológicas de las arañas han abierto la puerta hacia el desarrollo de una nueva área de investigación denominada «necrobótica«.

El proyecto comenzó casi de casualidad en 2019. Daniel Preston y Faye Yap, dos investigadores de un laboratorio de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Rice estaban ordenando una de las salas cuando encontraron una araña muerta en el pasillo y se preguntaron por qué las arañas se acurrucan antes de morir, explica la universidad.

Después una investigación rápida, descubrieron que la arañas no poseen músculos como los bíceps o los tríceps de los humanos, sino únicamente músculos flexores. Así, descubrieron que se mueven con presión hidráulica, y cuando mueren pierden la capacidad de presurizar su cuerpo.

Todo este misterio había ocurrido en un laboratorio de mecánica por lo que inmediatamente pensaron en que podrían aprovechar este mecanismo en una investigación. La idea, entonces, era controlar las patas de las arañas para agarrar objetos con firmeza, pero sin estropearlos por exceso de fuerza.

Con esta idea como base, probaron introducir una aguja en la cámara del cámara del prosoma de una araña lobo para activar sus patas con una pequeña cantidad de aire.

Sorprendentemente, las patas del artrópodo muerto se movieron al instante. Además, para comprobar la resistencia del artrópodo completaron 1.000 ciclos de apertura y cierre con éxito.

Empieza a experimentar algo de desgaste a medida que nos acercamos a los 1000 ciclos”, dice Daniel Preston en un artículo publicado por su universidad. El investigador cree que este problema está relacionado a la deshidratación de las articulaciones, pero que podría solucionarse aplicando cierto recubrimiento polimérico.

Los investigadores utilizaron la araña para diferentes pruebas. Por ejemplo, para recoger una bola de espuma, retirar un cable de un puente eléctrico y manipular otras arañas. En las pruebas notaron, además, que las arañas más pequeñas pueden transportar cargas más pesadas en comparación con las grandes.

Preston cree que la necrobótica podría aplicarse en tareas de micromanipulación. “Hay muchas tareas de recoger y colocar que podríamos investigar, tareas repetitivas como clasificar o mover objetos a estas escalas pequeñas, y tal vez incluso cosas como el ensamblaje de microelectrónica”, dice.

El investigador también señala que las arañas son biodegradables, por lo que su uso como pinzas robóticas no generaría residuos como lo hacen los elementos mecánicos tradicionales. Por lo pronto el equipo tiene más trabajo por hacer. Ahora se enfocarán en descubrir cómo pueden hacer para controlar las patas de la araña individualmente.

Fuente: Xataka

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Ciencia

Como será «The Line» la construcción Saudí de 120 km de largo y 500 metros de alto

Se trata de una construcción faraónica que demorará por lo menos, 50 años.

Se trata de una construcción faraónica que demorará por lo menos, 50 años.

Se presenta como la ciudad del futuro y proyección le sobra, o al menos para abrir nuevos caminos y mostrar soluciones urbanísticas que se escapan a la pauta convencional.

Arabia Saudíta pisa el acelerador de uno de sus planes más ambiciosos: The Line, una enorme metrópoli lineal de 170 kilómetros de largo diseñada para acoger a millones de habitantes primando la tecnología, la agricultura vertical y las fuentes de energía cien por cien renovables.

Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. Lo realmente fascinante de The Line es cómo quieren hacerlo sus creadores: llevando a un nuevo nivel el concepto de “Zero Gravity Urbanism”.

Porque en The Line no se apuesta por el urbanismo horizontal, ni por el desarrollo vertical. Se combinan ambas filosofías en una solución que suena casi a ciencia ficción: la clave del proyecto serán dos enormes construcciones acristaladas, Mirror Line, que —precisa The Wall Street Journalavanzarán en paralelo con más de 120 km de largo y elevándose hasta alcanzar los 487 m.

El planteamiento lo avanzó ya a principios de 2021 el príncipe heredero de Arabia Saudíta, Mohammed bin Salman, que ahora ha querido sin embargo ir un paso más allá y presentar con mayor detalle su espectacular diseño y datos.

De momento son solo renders, sí; pero permiten comprender mejor la filosofía y sobre todo el planteamiento urbanístico que late tras la marca The Line.

El inicio de NEOM, el polo tecnológico global

La estructura es a su vez la «joya de la corona» de una ambición aun mayor, NEOM, en la provincia de Tabuk, un proyecto milmillonario con el que el país quiere transformar una amplia extensión de desierto del tamaño de Bélgica en un polo urbano y tecnológico único a escala global.

El conjunto de The Line aspira a convertirse en el hogar millones de personas y se extenderá por una superficie de apenas 34 kilómetros cuadrados. El objetivo: que cada uno de sus vecinos pueda cubrir cualquiera de sus necesidades diarias con un paseo de cinco minutos.

Gracias a su sistema de transporte público —un tren de alta velocidad— desplazarse de un extremo a otro no llevará más de 20 minutos. Y lo más importante: sin tener que coger el coche, una ventaja que permitirá reducir la huella medioambiental de la metrópoli y su día a día.

Ofrece un nuevo enfoque para el diseño urbano: la idea de superponer las funciones de la ciudad verticalmente mientras brinda a las personas la posibilidad de moverse sin problemas en tres dimensiones: hacia arriba, abajo o transversalmente”, señala la agencia estatal saudí SPA.

En cuanto a talla y medidas, los datos desgranados por las autoridades saudíes apuntan que el conjunto de la metrópolis alcanzará una altura de unos 500 metros, un ancho de 200 y se extenderá a lo largo de una línea de 170 km.

En su interior, abunda SPA, los residentes se encontrarán con un microclima templado, suministros de energía y agua 100% renovables y una posición estratégica que le permite conectarse con el 40% de la población mundial con un vuelo de unas cuantas horas.

Los datos compartidos por Mohammed bin Salman llegan después de que este mismo fin de semana The Wall Street Journal publicase un amplio reportaje con algunos detalles de Mirror Line, el proyecto de construcciones paralelos con fachadas acristaladas, cubiertas de espejo.

Según los datos que maneja el rotativo estadounidense, las construcciones llegarán a alcanzar los 488 metros de alto y se distribuirán a lo largo de algo más de 120 km a través de terreno desértico, costa y montañosas.

Para que sus inquilinos puedan hacer algo más que pasearse de un extremo a otro de su peculiar ciudad lineal, los planos incluyen un estadio y un puerto deportivo.

En cuanto a fechas, a principios de 2021 los técnicos calculaban que Mirror Line debería afrontarse por etapas, con estructuras de menor tamaño, y que el desarrollo podría prolongarse cincuenta años, un calendario holgado que excedería con creces el horizonte de Saudi Vision 2030, el plan con el que las autoridades saudíes quieren reducir la dependencia del país del petróleo y que ampara NEOM.

Los plazos no son en cualquier caso el único reto de The Line

Su talla XXL y características implican una serie de retos de calado, más allá de su más que considerable complejidad técnica:

¿Estarán los ciudadanos dispuesta a vivir en comunidades tan concentradas, con semejante densidad de población, tras las lecciones que ha dejado el COVID-19?

¿Alterará el flujo de agua subterránea? ¿Y las migraciones de aves, cómo le afectará?

¿Qué ocurrirá con las tribus que ocupan ahora sus terrenos? ¿Cómo lidiar con la falta de luz natural para los habitantes?

¿Y la financiación, conseguirán sus promotores la inversión necesaria?

Nadie dijo que replantearse las ciudades fuera fácil.

Fuente: Xataka

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