
El cruce entre teléfonos plegables y gaming todavía genera dudas. En general, estos equipos suelen ser evaluados por diseño, cámaras o pantalla externa, pero no tanto por su capacidad para mover títulos pesados. Por eso, la prueba con Fortnite sobre el motorola razr 60 ultra resulta interesante: no solo pone al equipo en una situación de exigencia real, sino que además permite ver si el modelo más ambicioso de Motorola está preparado para algo más que lucirse cerrado sobre una mesa.
El punto de partida ya marca una diferencia. El juego fue descargado de forma oficial desde Epic Games Store, sin instalaciones paralelas ni APK externas, y el teléfono se usó con las herramientas nativas de Motorola para juegos, especialmente Moto Game Time. Esa combinación deja una base bastante limpia para observar rendimiento, estabilidad, temperatura y comodidad real de uso.
Un hardware que promete más que el modelo estándar
Hay un motivo por el cual esta prueba genera más expectativa que la del razr 60 común. El motorola razr 60 ultra llega con plataforma Snapdragon 8 Elite, hasta 16 GB de RAM LPDDR5X y una pantalla interna pOLED de 7 pulgadas con tasa de refresco de 165 Hz, una ficha claramente superior dentro de la familia razr. Motorola, de hecho, lo posiciona como su plegable más potente y con una batería de 4700 mAh acompañada por carga rápida de 68W.
Eso se traduce rápido en la práctica. A diferencia de la experiencia previa con el modelo base, acá el panel de métricas deja ver CPU, GPU, RAM y temperatura con más detalle, y desde el arranque el teléfono transmite holgura. El juego no parece ponerlo en aprietos ni al iniciar sesión ni al empezar a cargar texturas o mover al personaje en el mapa.
Fortnite en el razr 60 ultra: 120 fps, gráficos altos y una sorpresa positiva
La parte más fuerte del test llega cuando se configura Fortnite al máximo posible dentro del equipo. Según la transcripción, el juego permitió habilitar hasta 120 fps, subir presets visuales a nivel alto y llevar el renderizado 3D al 100%. En cualquier smartphone, eso ya es una exigencia seria. En un plegable, todavía más.
Sin embargo, el resultado inicial fue mejor de lo esperado. La sensación descrita durante la partida es de fluidez muy alta, con movimientos ágiles, buena respuesta en pantalla y sin cuelgues visibles aun en momentos donde el mapa ya tiene bastante acción. El propio relato compara la experiencia con una “calidad Play 4”, una referencia subjetiva, claro, pero útil para entender algo concreto: el juego no solo abre, sino que corre con soltura y da una experiencia visual convincente.
Ese rendimiento también dialoga con la propuesta oficial del equipo. Una pantalla grande, de alta tasa de refresco y con panel pOLED no garantiza por sí sola una buena sesión de gaming, pero sí ayuda a que la percepción visual sea más rica cuando el procesador acompaña. En esta prueba, justamente, ambas cosas parecen alinearse bastante bien.
Moto Game Time suma más de lo que parece
Otro punto que deja bien parado al teléfono es Moto Game Time. La función permite bloquear notificaciones, ajustar brillo, sonido, grabar pantalla y cambiar perfiles de rendimiento sin salir de la partida. Puede parecer un detalle secundario, pero en gaming móvil estas herramientas pesan mucho: reducen interrupciones, ordenan la experiencia y convierten al teléfono en un entorno más preparado para jugar, no solo en un celular potente con un juego abierto encima.
En la prueba, además, el juego arranca en modo balanceado y aun así muestra un nivel alto. Recién después se pasa a turbo para forzar todavía más el comportamiento del dispositivo. Esa transición es importante porque deja una lectura bastante clara: el razr 60 ultra no necesita salir al máximo desde el primer segundo para defenderse bien con un título exigente.
Temperatura: el límite sigue existiendo, pero no arruina la experiencia
Donde aparece la fricción, como era esperable, es en el calor. A medida que avanza la partida y sobre todo cuando entra el modo turbo, la temperatura empieza a sentirse más en la mano. La transcripción lo describe con claridad: el equipo “cada vez quema más”, aunque sin llegar a un punto en el que la experiencia se vuelva injugable.
La diferencia frente al modelo anterior es que acá ese calor no viene acompañado de una caída abrupta del rendimiento. Por el contrario, el teléfono sigue respondiendo bien, mantiene la fluidez general y no muestra señales graves de colapso. Incluso hacia el final del test, el propio análisis remarca que la temperatura seguía sorprendentemente contenida frente a la carga de trabajo aplicada.
Ahí está, probablemente, el dato más importante de toda la prueba: el motorola razr 60 ultra sí se calienta, pero administra bastante mejor ese estrés que lo que uno podría esperar de un plegable fino, potente y con foco premium. Y en gaming, esa diferencia vale mucho más que cualquier promesa publicitaria.
Batería, RAM y uso real: señales de un teléfono sobrado
En el stop de mitad de análisis, el equipo todavía mostraba 82% de batería, con la RAM moviéndose alrededor del 51% y sin una presión excesiva sobre CPU o GPU, al menos según el monitoreo presentado en pantalla. Más allá del número puntual de autonomía, la conclusión práctica es otra: el teléfono parece tener resto para jugar y seguir funcionando con normalidad incluso si entran notificaciones o se alterna con otras tareas.
Eso refuerza una idea interesante para el lector tech: el razr 60 ultra no solo da una buena sesión de Fortnite, sino que además deja la sensación de ser un equipo sobrado en el día a día. Si responde así en un videojuego exigente, es lógico pensar que en productividad, redes, cámara o multitarea se va a mover con mucha comodidad.
¿Conviene para jugar Fortnite?
La respuesta corta es sí, pero con matices. El motorola razr 60 ultra no parece pensado como un teléfono gamer puro, ni compite en precio con una consola portátil o con algunos smartphones gaming más especializados. De hecho, la propia transcripción reconoce que se trata de un equipo muy caro para pensarlo solo desde ese uso.
Ahora bien, esa no es la comparación más justa. El valor del equipo pasa por otro lado: combinar formato plegable, diseño premium, pantalla de gran nivel, potencia real y una experiencia de juego que está por encima de lo que muchos esperarían en este segmento. En ese marco, el test deja una conclusión bastante favorable: Fortnite corre muy bien en el motorola razr 60 ultra, con muy buena fluidez, buena respuesta y un nivel gráfico alto, aunque con la temperatura como costo inevitable cuando se lo empuja al máximo.
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