
Durante años, la conversación del comercio digital giró alrededor de una pregunta básica: cómo vender más por internet. En 2026 esa discusión quedó vieja. Los datos de Argentina, México, Colombia y Brasil muestran otra cosa: el comercio electrónico ya no funciona como un experimento separado del negocio, sino como una infraestructura de consumo, marketing, pagos, logística y atención al cliente. En Argentina, la CACE informó que el eCommerce facturó $34.033.238 millones en 2025, con un crecimiento interanual del 55%; en México, la AMVO ubicó el valor del retail online en $941 mil millones de pesos y 77,2 millones de compradores; en Colombia, la CCCE reportó COP $145,4 billones en ventas online durante 2025; y en Brasil, el dashboard de ABComm/ABIACOM proyecta ventas por R$460,87 mil millones para 2026, frente a R$438,92 mil millones en 2025.
Ese contexto regional vuelve mucho más valiosa una idea que aparece con fuerza en las transcripciones base de esta nota: ya no tiene sentido pensar el online y el offline como dos mundos distintos. Lo que define el negocio ahora es la capacidad de integrarlos. Marcos Pueyrredon, presidente de eCommerce Institute y Global Executive SVP de VTEX, lo plantea desde la lógica del “comercio unificado”: una operación donde tienda física, tienda online, buscadores, marketplaces, pagos, contenido, logística y posventa funcionan como parte de una misma experiencia. Sacada del ruido coyuntural del evento, esa es probablemente la tesis más potente y más reusable para 2026.
Los números le dan la razón. En Argentina, el 85% de los consumidores dijo haber buscado información online antes de concretar una compra en una tienda física, principalmente en buscadores y marketplaces. En México, la AMVO sostiene que el 71% de los compradores ya vive en la omnicanalidad y que el 70% usa, en promedio, cinco tipos distintos de sitios a lo largo del año para comprar. El comprador ya no distingue “canales”; distingue fricciones y conveniencias. La empresa que sigue organizada por silos internos, en cambio, sí distingue canales. Y ahí empieza a perder.
Ese cambio también modifica la vara con la que se mide el éxito. En 2026 ya no alcanza con crecer en ventas o tráfico. La discusión se movió hacia rentabilidad, eficiencia y recurrencia. En Argentina, las tarjetas de crédito representaron el 67% de los pagos online en 2025 y 8 de cada 10 consumidores dijeron que la posibilidad de pagar en cuotas es determinante al comprar. En Colombia, el débito a cuenta bancaria o PSE ya concentra el 57,2% del valor transaccionado online. Traducido al negocio: la integración entre experiencia, medios de pago y financiamiento dejó de ser un detalle de checkout para convertirse en una palanca de conversión.
La logística juega el mismo partido. En Argentina, el 37% de las entregas ya se realiza en menos de 24 horas. En México, la AMVO remarca que la logística es uno de los grandes factores de satisfacción del cliente y, al mismo tiempo, una fuente crítica de abandono cuando hay opacidad o costos sorpresa. En su blog de abril, la asociación mexicana recordó que el 49% abandona una compra si percibe que el envío es caro y el 32% si la página no transmite seguridad. En otras palabras: la rentabilidad del comercio digital ya no se define solo en la pauta o en el precio, sino también en la promesa operativa que la marca es capaz de cumplir.
Hay otro dato que vuelve esta historia especialmente relevante para una web de noticias tech: la tecnología ya no aparece solo como categoría de venta, sino como columna vertebral del sistema. En Argentina, la CACE ubicó a “equipos de audio, imagen, consolas, TI y telefonía” entre las tres categorías de mayor facturación, mientras que en Colombia la categoría Tecnología concentró el 17,3% del valor total vendido online en 2025. No es casual. A medida que el comprador se vuelve más híbrido y más exigente, la demanda se desplaza hacia ecosistemas donde hardware, software, conectividad, medios de pago y logística trabajan coordinados.
En ese tablero, la inteligencia artificial dejó de ser un recurso de marketing para conferencias y pasó a ser una capa operativa. El propio material base de esta nota muestra a Pueyrredon describiendo la IA como una forma de “inteligencia aumentada”, un copiloto para preparar contenidos, ordenar ideas y acelerar decisiones, no como un truco para impresionar audiencia. Esa visión conversa bien con los datos: en Argentina, el 62% de las empresas ya implementa IA en procesos, sobre todo en marketing, publicidad y experiencia de usuario; en México, 1 de cada 10 compradores ya usa plataformas de IA para resolver dudas durante su proceso de compra. La novedad no es que la IA exista, sino que ya empezó a participar en el journey real del cliente y en la operación cotidiana de las marcas.
Eso obliga a revisar otra idea que hasta hace poco parecía secundaria: el contenido también es infraestructura. En las transcripciones aparece una intuición interesante sobre la “tiktorización” del consumo y sobre cómo comunidades, contenido, social selling y commerce empiezan a mezclarse. Los datos mexicanos van en la misma dirección. El 91% de los compradores usa medios digitales para informarse antes de decidir y el 64% reconoce que el retail media influye directamente en la compra final. El marketing de contenidos, entonces, ya no sirve solo para atraer tráfico; sirve para capturar intención, reducir incertidumbre y preparar la conversión antes del checkout.
Para medios, marcas y retailers, este punto tiene una derivación extra en 2026: la visibilidad digital ya no depende únicamente del SEO tradicional. La AMVO advirtió en abril que los AI Overviews de Google se activan en el 48% de las consultas y que las búsquedas donde aparece esa capa de IA reducen el CTR orgánico en un 61%, según datos citados de BrightEdge y Seer Interactive. Esto no cambia la esencia del posicionamiento, pero sí cambia su ejecución: el contenido que mejor funciona es el más claro, estructurado, verificable y citable. Para una nota periodística, eso significa menos relleno, más dato duro y mejor arquitectura semántica.
La conclusión de fondo es simple. El eCommerce latinoamericano ya superó la etapa de evangelización. Argentina sumó 1,34 millones de nuevos compradores y cerró 2025 con 25,1 millones; México consolida un mercado donde el online ya representa el 17,7% del retail; Colombia sigue creciendo en valor y transacciones; y Brasil continúa expandiendo su base de ventas online. El problema ya no es convencer al consumidor de comprar digitalmente. El problema es construir una operación capaz de responder con consistencia en todos los puntos de contacto.
Por eso, la mejor lectura posible de las ideas de Pueyrredon en clave 2026 no tiene que ver con un evento, sino con una transición de época. El ganador de esta nueva etapa no será quien abra más canales, publique más anuncios o sume más herramientas. Será quien consiga unir inventario, datos, pagos, contenido, tiendas, atención e inteligencia artificial en un mismo sistema de decisión. En 2026, vender online ya no alcanza. Lo que importa es operar un comercio unificado, rentable y cada vez más inteligente.






